El Silencio del Final
(Daniel Rabinovich)


Ediciones de la Flor (Argentina)
-2004-
Libros de
Daniel
Rabinovich

Información de la Solapa:

Daniel Rabinovich nació en Buenos Aires en 1943. Formó parte, desde sus respectivos comienzos, del conjunto musical I Musicisti y de Les Luthiers. También ejerció como escribano, entre 1969 y 1972, paralelamente a actividades como luthier. Actuó, en televisión, en las miniseries "Los gringos"y "La memoria", dirigidas por David Stivel; en "Juana y sus hermanas", y en "Huéspedes", capítulo de la serie "Tiempo final"; en cine, en "Espérame mucho", largometraje de Juan José Jusid. También participó en una campaña de seis comerciales para Brasil.
Cuentos en serio es su primer libro, aparecido en 2003, tuvo excelente repercusión en la crítica y el público.


Información de Contratapa


"Si yo digo "El hombre se sentó sobre el césped", lo entenderás de inmediato (...) Por el contrario, si escribo "Un hombre alto, de barba roja, torso estrecho y mediana estatura, se sentó sobre el verde césped, pisoteado ya por los caminantes; se sentó en silencio, con cierto temor y tímidamente miró a su alrededor", no será facil entenderme. Se hará difícil para la mente, será imposible captar el sentido de inmediato. Y en una escritura bien lograda, en un cuento, deberá ser captada en un segundo" Así dijo Antón Chejov a su colega Máximo Gorki en una carta.
Y así parece entenderlo Daniel Rabinovich en éste, su segundo volumen de cuentos, EL SILENCIO DEL FINAL: "Debemos dar los datos imprescindibles, no más (...) Por otro lado, al ser breves, sabemos que se van a leer de una sentada", dice su jubiloso prólogo, en el que celebra los placeres de la lectura y la escritura. Y de este modo procede, con breves y precisas pinceladas que devuelven al presente lo que se ha almacenado amorosamente en la memoria.
Escribir, para Daniel Rabinovich, parecerá ser la recreación de realidad vivida, inmediata o recordad, a veces iluminada con destellos de otros mundos, esta vez ficcionales, para sumergir al lector en vivencias ahora compartidas, donde se percibe el humor amable, a menudo la ironía más refinada, en ocasiones una veta dee antiguo dolor sostenido en el recuerdo.
De este modo, los cuentos de El silencio del final exhiben una galería de tipos y situaciones dispares, que atrapan con su diversidad y riqueza, producto de múltiples experiencias vitales. Transitar por esa galería es para el lector una experiencia digna de ser vivida con la misma intensidad y entrega con que fueron plasmados estos relatos.


Nora Dottori