Blancanieves y los 7 Pecados Capitales

       
(1969)


Teatro: Psicoanálisis de Blancanieves
Revista PANORAMA // Sep.1968

Blancanieves cuenta al psicoanalista un sueño que ha tenido: estaba en el bosque mientras unos músicos funambulescos producían extraños sonidos con sus rarísimos aparatos ("Contrachitarrone da gamba", "Máquina de tocar", "Tubófono parafínico", "Yerbomatófono"). Pero ella -previendo las peripecias del cuento- todavía no había nacido, ni quería nacer. Era un modo de demorar las trampas de la celosa madrastra y los mil peligros de debía enfrentar. En el bosque (en el sueño) aparece Tarzán como figura paterna protectora. El mismo bosque es más tarde la estepa siberiana donde unos cosacos antibolcheviques quieren seducirla. Los siete enanitos no aparecen, pero en su lugar desfilan los siete pecados capitales... La historia parece un sueño inventado por un insomne imaginativo.
Algunos pueden pensar que se trata de una crítica al psicoanálisis. Pero Marcos Mundstock (el autor) y Les Luthiers están más allá de ese arrugado objetivo. El psicoanálisis es apenas un pretexto, una pauta empezar a generar imágenes vistosas, chistes sonoros y verbales y en general, un mundo vagamente juglaresco, vagamente marciano y muy personal.
Si por momentos el experimento se parece a una estudiantina jocosa pero ingenua, eso no empaña la totalidad de la empresa, cargada de finura, de estilo y de una alegría que surge sin presión. Les Luthiers aprendieron la técnica de ser graciosos sin decir nunca: "Atención aquí va un chiste". Les basta crear una atmósfera cómica y luego sumergirse en ella con la placidez del pez en el agua. Tienen aire de músicos y artistas profesionales pero, que es más importante, aire de poetas no convencionales.


Les Luthiers online