Pasión Bucólica
(Vals geriátrico)

"Humor Dulce Hogar"
Teatro Colón, Bogotá, Colombia, 12 de Abril, 1986.


CN: ¡Cuánto polvo, cuánto polvo! Una se mata limpiando y no luce; dieciocho años que tengo todas las ventanas cerradas y sigue entrando polvo, sigue entrando polvo... Y para colmo ya está por llegar Rosarito, que se fija en todo. Esa debe ser Rosarito ¡Ya va! Adelante querida, adelante...

JM: Hola Clarita ¿cómo está?

CN: ¿Cómo le va, querida, pero qué bien que se la ve...

JM: ¿Cómo está?

CN: Déjeme que la mire, ¡ah! pero qué divina que está, querida...

JM: ... se cambió el peinado...

CN: ... se ha comprado un trajecito sastre nuevo...

JM: ... ay, ese collar de perlas cultivadas es una belleza...

CN: ... qué lindos los zapatitos que tiene, querida, qué maravilla, se ha dejado la barba, querida...

JM: ... y le traje unas colaciones.

CN: Querida, no se hubiera molestado, querida.

JM: Ay... cambió los muebles de lugar.

CN: Ah sí. ¿Cómo se dio cuenta?

JM: Y, acá donde está el piano... había otra cosa.

CN: ¡Ay, tiene razón! Ahí estaba el pobre difunto Arnolfo.

JM: Ah, claro, sí, sí, sí.

CN: Y sí, lo saqué. Una no puede vivir aferrada a los recuerdos.

JM: Hace muy bien, Clarita, hay que seguir viviendo.

CN: Sí, querida. Todos los veranos lo vuelvo a poner en la bóveda, allí está más fresquito.

JM: Claro, seguro, sí, sí.

CN: ¿Se acuerda cómo le gustaba la música?

JM: Sí.

CN: ¡Cómo la escuchaba!

JM: Sí..., quietito.

CN: ¿Qué le parece si tocamos alguna canción, eh?

JM: Ay sí, claro, a ver cuál tiene para hoy, Clarita.

CN: A ver esta, divina, esta es divina. A ver esta... ¿la sabe? esta...

JM: A ver, esta... sí

CN: Ay, qué suerte que la sabe.

JM: No la sé.

CN: ¿Cómo? ¿no dijo "esta sí"?

JM: No, no, no, no, estaba leyendo el título... "Ésta-sis... de amor", no la sé.
¿Y esta otra? "Pasión bu-co-lí-ca".

CN: Sí, esa es divina. Pero está mal acentuada.

JM: Ah..."Pásion bucolíca".

CN: Eso, sí. Mejor toquemos esa, sí, un, dos, un, dos...

CN+JM: En estos bellos jardines
sopla una brisa de vida.
Quiero olvidar para siempre
las ilusiones perdidas...

JM: Ah... hablando de perdidas... ¿sabe que se casó la Betty?

CN: ¿La Betty? Ay, pobre...

JM: ¿Pobre? Pobre el marido. Ah, y le cuento que se casó de blanco.

CN: ¿De blanc...? ¡Hay que ser descarada!

JM: No, no, no, el marido se casó de blanco.

CN+JM: El canto de los pajaritos
inflamando nuestros pechos
Piu piu piu pi-pío
Piu piu piu pi-pío.
Crisantemos y malvones,
musgos, líquenes, y helechos...

CN: Helechos, helechos... nunca me voy a olvidar lo que me dijo el Arnolfo en el lecho de muerte

JM: Ay, ¿qué le dijo?

CN: "Vieja, traeme un sánguche de mortadela".

JM: ¿Y cómo? ¿estando tan mal?

CN: No, si estaba perfectamente.

JM: ¿No dijo "lecho de muerte"?

CN: Ah, sí, murió en ese lecho... pero muchos años después.

JM: ¡Ah!

CN: Lo que pasa es que el Arnolfo, a nuestra cama matrimonial, le llamaba "el lecho de muerte".

JM: Ah, por eso... ¿por qué?

CN: Porque decía que era la muerte de sus ilusiones.

CN+JM: Los querubines beatos,
que por nosotros velaban...

JM: Ay... velar..., me olvidé de ponerle la vela a San Pantaleón, y es para la salud.

CN: Rosarito, Rosarito, en lugar de tantos santos, usted debería tener un médico, querida.

JM: Ah, no, no, ¿para qué? Si con los santos me arreglo. Estoy sanísima.

CN: ¿Seguro?

JM: Seguro. Lo único... el juanete, pero eso me lo arregla el pedícuro. Hace cuarenta y siete años que voy donde el mismo pedícuro.

CN: Aunque sea debería tener un ginecólogo

JM: Todavía no necesito.

CN: Al menos debería hacerse un "papanicolau"

JM: ¿Es algo del Vaticano?

CN: Pero no, Rosarito, el "papanicolau" es para enfermedades de señoras.

JM: Entonces será "mamanicolau".

CN+JM: Se oye el canto del arroyo
en la orilla humedecida
glu glu glu glu glu-glu
glu glu glu glu glu-glu.
Confesaste tu pasión,
me ofreciste nueva vida...

CN: Nueva vida, nueva vida... "Año nuevo, vida nueva", siempre lo decía el difunto.

JM: Ay, qué alegre.

CN: Sí, era muy alegre. Me acuerdo, casualmente, aquella vez para año nuevo...

JM: ¿Qué pasó?

CN: ¡Cómo se descompuso el Arnolfo! Me dejó la sala hecha un asco. Los médicos no se ponían de acuerdo.

JM: Ah, como siempre.

CN: Uno decía que era el hígado, otro que el corazón, otro que los riñones...

JM: Ah, sí, sí, sí, los médicos siempre discutiendo por menudencias.

CN: ¿Sabe lo que me dijo uno?

JM: No.

CN: Que era un problema que venía arrastrando de hacía mucho.

JM: ¿Una pierna?

CN: No, una hernia. Lo tuvieron que operar de urgencia.

JM: Ay, no me diga.

CN: Ay, cuando salió el cirujano y me dice: "Señora, lo perdimos en la operación".

JM: Ay Clarita, ¡qué momento!

CN: Por suerte lo encontraron enseguida. Se había escapado del quirófano.

JM: Ah.

CN: ¿Sabe cómo hicieron para encontrarlo?

JM: No.

CN: Fueron siguiendo la sonda. Estaba ahí tirado en un pasillo, una cosa horrorosa...

JM: ¡Ay, Clarita, me acordé! Me tiene que dar la receta de la natilla.

CN: Pero sí, querida, si es una bobada, ¿para qué la quiere?

JM: La quiero hacer esta noche.

CN: ¿Esta noche? ¿Por qué?

JM: Es que... viene a comer el pedicurista.

CN+JM: Me declaraste tu afecto
pero luego me olvidaste...

CN: Nunca me voy a olvidar la noche aquella cuando me lo trajeron al Arnolfo. Estaba a la miseria, pobre santo. Le pregunté al doctor ¿será alguna comida que le cayó mal? Y va y me dice: "No señora, una cornisa que le cayó justo". No se movía, no hablaba...

JM: Hablar, hablar, ¿de qué hablaremos con el pedicurista? Sí, hablar y nada más, ¿eh?, él no puede esperar otra cosa, jamás lo he autorizado.

CN: "La autorización, me tiene que firmar la autorización", me dijo el doctor. Yo miré el papel y le dije: ¿Pero qué tiene que ver mi pobre Arnolfo con una autopista? ¿Eh? ¿Qué tiene que ver?

JM: Ay, tiene que ver las cosas que pasan. Una mujer sola tiene que saber decir que no.

CN: "No señora", me dijo el doctor, "autopista no..., autopsia". Y yo le dije: Y bueno, hágala, total, mal no le puede hacer.

JM: Él no puede hacer nada si yo no se lo permito. Empezaremos conversando, y bueno, ya veremos cómo sigue...

CN: "Sigue estacionario", me dijeron en la autopsia. "Tranquila, señora", me decían, "tranquila"...

JM: Tranquilas las manos, ¿eh?, porque si no me pongo a gritar...

CN: A los gritos salió la enfermera, salió con el Arnolfo en brazos, me lo muestra y me dice: "La felicito señora, es un varón".

JM: Ah, sí, sí, él es un varón, pero yo soy una mujer decente, y tengo una forma de vivir.

CN: Y... hay que seguir viviendo Rosarito.

JM: Es lo que yo siempre digo Clarita, hay que seguir viviendo.

CN: Es como usted dice, hay que seguir viviendo.

JM: Es como usted dice que yo digo, Clarita, hay que seguir viviendo.

CN+JM: Viva la vida, viva el amor,
y la pasión juvenil.


Esta obra formó parte de los espectáculos:

"Humor dulce hogar" (1985)
"Lutherapia" (2008)

Videograbación:
DVD 6 "Humor Dulce Hogar"
DVD 14 "Lutherapia"


Formación:

J. Maronna: Rosarito / cellato - coro
C. Núñez Cortés: Clarita / piano - coro


Curiosidad:
"...Un chiste entre amigos, una anécdota, un comentario inofensivo pueden terminar convertidos en parte del programa. "Pasión bucólica", aquel diálogo crepuscular entre dos ancianas (Clarita y Rosarito) nació a partir de una rutina de Maronna, que solía imitar a su tía, quintaesencia de la tía santurrona, solterona y bondadosa. Mientras se vestía en los camerinos, a Maronna la daba a veces por hablar como la tía. Pero no hay tía que no tenga una vecina, y Núñez acabó siendo la segunda tía, que añoraba a su difunto Arnolfo. El nombre era real: provenía de un tío político de Núñez que había pasado a mejor vida. De vez en cuando Mundstock se convertía en tercera tía. Y un día se convirtió en algo más: en libretista de una escena entre dos viejitas amigas. Pocos días después, el texto tenía música y formaba parte del espectáculo de 1985..."

"Les Luthiers de la L a la S" / Daniel Samper

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