Manuel Darío
(Canciones descartables)

"Unen Canto con Humor"
Teatro Coliseo, Buenos Aires, Argentina, 24 Junio, 1994.


MM: Ahora vamos a recordar a un famoso cantautor: Manuel Darío,un ídolo de la música popular; un artista que ha vendido millones de discos, que ha llenado estadios con sus recitales. Veremos justamente fragmentos de esos recitales, la grabación de una entrevista en la que Manuel Darío cuenta su vida, y testimonios de gente que lo ha conocido de cerca. Lo recordamos hoy, porque se cumple un triste aniversario: en un día como hoy hace exactamente diez años, Manuel Darío… comenzó su carrera.

DR: Cuando te veo
me late el corazón
cuando te veo
me late el corazón
cuando no te veo
también me late
¡qué suerte!
¡qué suerte!

y por eso quiero
que lata el corazón
¡qué lata! ¡qué lata!

¡Con esta canción gané el premio de la Sociedad... de Cardiología!

LP: Yo soy el que más conoce a Manuel Darío, he sido su representante todos estos años. Lo que más me atrae de sus canciones es su riqueza en concepto; en concepto de derechos de autor. Es asombroso su éxito en general, pero quienes más lo comprenden son los jóvenes, los muy jóvenes: entre tres y cinco años.

DR: Yo nací en el seno de una familia muy humilde, en casa éramos muy pobres, y tuve que empezar a trabajar siendo muy pequeño; desde entonces ya componía pequeñas canciones… bastante geniales, la verdad; uno de mis primeros trabajos fue en mercadito, en un puestito de venta de frutas y verduras, y una de mis primeras canciones decía:

Vuelvo a ti tras larga espera…
¡Pera, jugosa la pera!

Iba componiendo mientras trabaja...

Ven a mí,
de mi mano tómate
¡Tomate!

Pero la verdad es que yo soy lo que soy, tengo el éxito que tengo gracias a tanta gente que comprende mi mensaje. Yo tuve mucho apoyo de mis padres… Mis padres…

MM: Nosotros somos los padres de Manuel Darío (abrazado a Maronna)

CN : Y yo soy su madre.

MM: Nosotros somos los padres de Manuel Darío…

CN: Josecito me decía cuando era chiquito, pobre, me decía… bueno, para mí siempre va a ser Josecito, ¿eh?, no "Manuel Darío", como le dicen ahora… me decía: "mamá, me encanta tocar la guitarra", se pasaba el día praticando, ¡ay!: "cuando sea grande quiero ser cantautor, cantautor", me decía… en aquel entonces era un sueño imposible.

MM: Sí, ninguno podíamo dormir.

CN: ¿Te acordás, viejo, cuando cumplió quince años? Vos mismo le regalaste su primera guitarra

MM: Sí, se la quité, y la regalé.

DR: Sí, mis viejos me apoyaron siempre muchísimo. Ella me dice Josecito porque me llamo José, "Manuel Darío" es mi seudónimo. Manuel Darío: como el poeta, viste?
el de las rimas de "Beckett": "Setenta balcones y ninguna flor", "Ser o no ser, esa es la cuestión"… y tantas otras compuso.
Recuerdo la señorita Cristina, ella también creía en mi talento.

JM: Manuel Darío era un niño muy especial; ya de pequeño se destacaba de los demás… era muy burro.

DR: La señorita Cristina… cómo me comprendía, jamás me reprochó que faltara a clase, es más, me pedía que faltara. Cómo lloró cuando repetí primer grado.

JM: Ay, sí, pero pobrecito, cómo sufrió…jamás lo pudo superar… el primer grado.

DR: La primera maestra, el primer amor imposible, y así fue, ella estaba enamorada de mí a pesar de la diferencia de edad… yo era mucho mayor.
Y cuando estaba a punto de pasar a segundo grado tuve que optar: la música o seguir mis estudios…

JM: ¡La música, la música!

DR: La señorita Cristina me impulsó a seguir con la música porque creía en mi talento.
Al principio fue muy difícil, pasé hambre, pero de a poco empecé a vender algunos discos, después vendí la radio de papá, el reloj… uno de mis primeros éxitos fue "Esa mujer me hace sufrir", todavía hay gente que lo recuerda…

LP: Sí, sí, hay gente muy rencorosa.

DR: Esa mujer me hace sufrir
ante su vista
quiero hablarle y no puedo
quiero hablarle y no puedo
esa mujer me hace sufrir
esa mujer… es mi dentista

LP: Hay que reconocer que Manuel Darío sabe conmover a su público; tiene muy claros sus objetivos: sus canciones tristes son para llorar, y sus canciones alegres... también son para llorar.

DR: Al principio los críticos no me aceptaban, pero con el tiempo me han ido comprendiendo cada vez más; sin ir más lejos, el crítico de la Gaceta del Espectáculo elogió la calidad y la cantidad de mi producción.

LP: Dice el crítico: "En su obra la cantidad no va en desmedro de la calidad, todo lo contrario: va en desmedro.
Su capacidad de producción es asombrosa, trabaja constantemente, como si no pudiera dejar de componer; y uno se pregunta: ¿no podría dejar de componer?"

DR: Te quiero más que a mi vida
mi vida, eres tú
pero si mi vida eres tú
y yo te quiero
más que a mi vida
quiere decir
que te quiero más que a ti misma

Esta canción es de mi etapa filosófica, antropológica... esdrújula.
Con la siguiente canción conquisté el mercado de los Estados Unidos. Me han reconocido mucho el trabajo y el esfuerzo de las rimas de esta canción.

Me enamoré en Ohio
a lo lejos canta un gaio

Shalalalá la la

Bella muchacha de Texas,
¿por qué te vas y me dexas?

Shalalalá la la

Tengo una novia en New Jersey
que gracia tiene para moversei.
Shalalalá la la

Pero la mujer de Nevada
es la más agraciada,

Shalalalá

La mujer de Connecticut
es la más... eclécticat

Shalalalá

y la mujer de Utah...
¡también!

JM: Sí, sí, me acuerdo muy bien de ese muchacho. Él vino a verme a mi consultorio, yo soy psiquiatra, y cuando vino lo encontré muy mal, muy transtornado.

DR: La verdad me iba bien, ganaba dinero, había conquistado los Estados Unidos, y no me sentía bien, no comía, no dormía, me sentía vacío por dentro: eso es porque no comía. Tenía miedo de estar volviéndome loco, de ser un caso de doble personalidad o algo así... pero el doctor Pérez Osorio me tranquilizó por completo.

JM: ¿Doble personalidad? No, no, para nada.... él no llegaba ni a una personalidad.
Vea, mi tratamiento consiste, en una primera etapa, en muy simples ejercicios para poner la mente en blanco y no pensar en nada.

DR: Se ve que no me vio tan mal, porque me dijo que conmigo esa primera etapa no iba a ser necesaria.

JM: Es que mi teoría sostiene que la mayoría de las personas usa sólo la mitad de su poder mental, es decir, desaprovecha el cincuenta por ciento de su poder mental.

DR: Me dijo que yo era un superdotado...

JM: ¡Desaprovechaba el cien por ciento!

DR: Contando entonces con un diagnóstico favorable del Doctor Pérez Osorio le llevé mis canciones al académico, profesor y catedrático López Jaime

MM: ¡Oppenheimer! Franz Oppenheimer, soy profesor superior de música, de armonía, composición y contrapuncto; en música sinfónica, galardonado y en ópera y ballet condecorado... o sin decorado, es lo mismo... jo jo jo...
Manuel Darío poéticamente es sólido... más que sólido yo diría que es duro, como una piedra, en lo musical podríamos decir que tiene una gran formación, una grán formación adiposa, una en cada oído, como quistes.

DR: El profesor López Jaime reconoció que mis canciones llegan al alma, que mis recitales no hay que pensarlos, hay que sentirlos.

MM: En efecto, fui a uno de sus recitales... y realmente... lo siento.

DR: Yo le confesé que tocaba y componía de oído; pero bueno, muchos inspirados compositores populares no saben escribir música.

MM: ¡Por lo menos saben escribir la letra!

DR: A medida que le cantaba mis canciones me di cuenta que el profesor se iba emocionado visiblemente; hasta me pareció ver dos lágrimas que querían escaparse de sus ojos...

MM: Bueno, eh, lágrimas escaparse no... Yo me quería escapar.

DR: Por fin le pregunté: profesor López Jaime ¿qué opina de mí como cantautor? y él me aconsejó firmemente que siguiera cantando.

MM: Usted debe cantar... donde nadie lo escuche, en su casa, en el campo. Usted debe cantar para usted mismo; porque yo a usted, más que como cantautor, lo veo como "auto-cantor".

DR: La verdad, que el profesor López Jaime me trató como un verdadero hijo.

MM: Hijo de... sí... Yo conocí a Manuel Darío, y "darío" cualquier cosa por no conocerlo.

DR: Bueno, ha llegado el momento de la despedida, yo les quiero agradecer muchísimo el homenaje que me brindan, el cariño y la comprensión que ustedes me brindan, por que qué sería yo sin la comprensión de todos ustedes: Un genio incomprendido.
Realmente estoy muy emocionado; los quiero mucho, se lo digo de verdad, lo siento no sólo como persona, sino como ser humano; lo que siento se resume en una palabra: mil gracias... dos mil gracias.
Antes de terminar quiero presentar a mis músicos: Carlos Núñez, te presento a Jorge Maronna; Jorge Maronna, te presento a Carlos López Puccio; Carlos Núñez, Carlos López Puccio.
Es la primera vez que tocan juntos.

Voy a terminar entonces, como les decía, con una primicia absoluto para todos ustedes, esta canción se llama "Tanto dolor". Con esta canción, quiero marcar un "jito" en mi carrera de cantautor; con esta canción quiero dejar atrás una etapa juvenil, quizás un poco pueril, para entrar de lleno en una etapa "maduril", de mayor audacia en la temática de mis canciones, porque yo creo que hasta el amor se ve comprometido en estos momento por los problemas que aquejan al hombre moderno.

Tanto dolor hay en el mundo,
guerra, muerte, destrucción,
shalalalá
y tú no quieres hablar
shalalá
conmigo
tú no quieres
shalalá
tú no quieres
shalalá
conmigo.

Bo bo bo bombas por aquí
mi mi mi misiles por allá
Po po pobreza por aquí,
mi mi miseria por allá,
ca ca cantando los denuncio,
shalalalá.


Soy el más grande soñador

shálala

en medio de un mundo estúpido;
shalalalá
soy el más grande,
shalalá
en un mundo estúpido;
shalalalá;
¡Soy el más grande...
shalalalá
...estúpido!


Coro: Es tú pi do.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Esta obra formó parte de los espectáculos:
"Unen Canto con Humor" (1994)
"Con Les Luthiers y Sinfónica" (2004) sinf
"¡Chist!" (2011)

Videograbación:
DVD 5 "Unen Canto con Humor"
DVD 15 "¡Chist!"

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Formación:

M. Mundstock: Presentación

D. Rabinovich: Manuel Darío/Cantante solista - guitarra
M. Mundstock: Padre de Manuel Darío/Profesor Franz Oppenheimer
C. López Puccio: Representate/ charleston, armónica y teclado electrónico - coro
J. Maronna: Señorita Cristina /Dr Pérez Osorio/ banjo y bajo eléctrico - coro
C. Núñez Cortés: Madre de Manuel Darío/ teclado electrónico - coro

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