Pasión Bucólica
(Vals geriátrico)

Versión teatral "Lutherapia"
Teatro Gran Rex, Buenos Aires, Argentina, 29 de Mayo, 2009.

DR: ¡Ay doctor, me duele todo!

MM: Como le decía antes, usted está somatizando. A usted se le van a ir todos los dolores el día que pueda elaborar sus conflictos.

DR: Sí, para ustedes los psicólogos es fácil elaborar los conflictos… ¡tienen elaboración propia!

MM: Bueno, yo no digo que sea fácil, pero usted tampoco tiene problemas tan terribles.

DR: ¡Sí!

MM: Salvo que haya algún recuerdo reprimido, o algo que este ocultando, o que este negando.

DR: ¿Negando yo?, no, no. Lo que pasa es que aparte de la tesis tengo muchos problemas con la música. ¿Yo le hice escuchar las cosas que compongo en mis ratos libres?

MM: Sí. Usted debería tratar de estar siempre ocupado.

DR: Lo que pasa es que soy muy inseguro, doctor, a veces odio las cosas que compongo.

MM: Bueno, eso es lógico.

DR: ¿Cómo que es lógico?

MM: No, no, digo que a muchos compositores les pasa lo mismo.

DR: ¿Muchos compositores odian las cosas que componen?

MM: No, odian lo que usted compone.

DR: Soy muy exigente conmigo mismo; yo tendría que ser menos perfeccionista.

MM: ¿Menos todavía?

DR: Yo debería aprender de mi tía Clarita. Ella sí que disfruta de la música sin ninguna exigencia; se junta con otra anciana como ella, doña Rosarito, y juntas toman el té, charlan y hacen música sin ninguna exigencia.


CN: ¡Cuánto polvo! ¡Cuánto polvo! Una se mata limpiando y no luce. Dieciocho años hace que tengo la casa cerrada, ¡y sigue entrando polvo!, ¡sigue entrando polvo!
Y para colmo ya está por llegar Rosarito, que se fija en todo.
Esa debe ser Rosarito. ¡Adelante querida, adelante!

JM: Hola Clarita

CN: ¡Qué bien que se la ve, querida!

JM: ¿Cómo está, querida?

CN: Pero, déjeme que la mire un poco, ¡Qué maravilla!

JM: ...los años no pasan para usted...

CN: ...qué linda que se la ve querida...

JM: ... se mantiene muy bien, esta preciosa….

CN: ¡ay querida!

JM: ¡qué lindo le quedan los claritos!

CN: ¡qué maravilla ese trajecito sastre que se ha traído!

JM: ¡ese collar de perlas cultivadas!

CN: ¡le queda ni que pintado!

JM: ¡el cinturón de mostacillas!

CN: …y los zapatitos son una maravilla, me tiene que dar la dirección

JM: …y las pantuflas de gamuza…

CN: ¡Se ha afeitado el bigote, querida!

JM: Sí

CN: Le queda muy bien, sin embargo.

JM: Gracias. Le traje unas masitas caseras.

CN: ¡Ay! No se hubiera molestado, querida.
¡Cuánto hacía que no venía a hacer música conmigo!

JM: Es verdad, deberíamos juntarnos a tocar más a menudo.
¡Ay!, cambió los muebles de lugar.

CN: Ah sí. ¿Cómo se dio cuenta?

JM: Y, allí donde está el perchero, había otra cosa.

CN: ¡Ay, tiene razón! ¡Claro! Ahí estaba el sillón mi difunto marido, el Arnolfo.
Y sí, lo saqué.

JM: Sacó el sillón

CN: No, saqué al difunto, lo llevé de nuevo a la bóveda.
Una no puede vivir aferrada a los recuerdos.

JM: Hace muy bien, Clarita, ¡hay que seguir viviendo!

CN: En el verano es mejor que esté en la bóveda, allí está más fresquito.
¿Se acuerda cómo le gustaba nuestra música?

JM: Sí

CN: Había algo en la música que le fascinaba.

JM: ¿Qué sería, no?, porque era sordo como una tapia.

CN: Cuando yo tocaba el piano, él se quedaba conmigo, horas y horas.
Se quedaba quietecito. Con decirle que cuando se murió, nos dimos cuenta tres días después.
En fin, Rosarito, ¿qué le parece si tocamos alguna canción?

JM: Sí, ¡hay que seguir viviendo! A ver qué pieza eligió para hoy.

CN: A ver esta, "Pasión bucolica"

JM: Ah, es divina... pero le falta el acento.

CN: ¡Ah!, "Pásion bucolica".

CN+JM: En estos bellos jardines
sopla una brisa de vida.
Quiero olvidar para siempre
las ilusiones perdidas...

JM: ¡Ay!... hablando de perdidas, ¿sabe que se casó la Betty?

CN: ¿La Betty?

JM: Se casó con el farmacéutico, un solterón que le lleva 35 años.
Ah, y le cuento que se casó de blanco.

CN: ¿La Betty de blanco?

JM: No, no, ¡el farmacéutico!

CN+JM: El canto de los pajaritos
inflamando nuestros pechos
piu piu piu pi-pío
piu piu piu pi-pío.
Crisantemos y malvones,
musgos, líquenes, y helechos...

CN: Helechos... helechos, hablando de helechos, nunca me voy a olvidar lo que me dijo el Arnolfo en el lecho de muerte.

JM: ¿Qué le dijo?

CN: "Vieja, traeme un sánguche de mortadela"

JM: ¿Y cómo? ¿estando tan mal?

CN: No, si estaba lo más bien. No, lo que pasa es que el Arnolfo, a nuestra cama matrimonial la llamaba "el lecho de muerte". Decía que era la muerte de sus ilusiones. Sí, el Arnolfo era así, poco demostrativo; pero me quería ¿eh?, me era fiel. ¿Y usted, Rosarito, nunca pensó en casarse? ¿nunca estuvo de novia?

JM: No. Tuve mala suerte con mis pretendientes. Una vez un muchacho, ingeniero, me mandó una cartita citándome en una confitería, pero qué tonta, me equivoqué de hora y cuando llegué, el ya se había ido. La segunda vez que me citó me fijé bien en la hora … y me equivoqué de día. Pero al fin salimos varias veces...con el mozo de la confitería.

CN+JM: Los querubines beatos
que por nosotros velaban...

CN: Velaban… velaban, hablando de velar, hoy fui a tres velorios.

JM: ¿Todos conocidos suyos?

CN: No, ninguno. No, ¿sabe lo que pasa?, yo me fijo en el diario, en las necrológicas, y voy a todos los velorios que puedo. Entro, les doy el pésame, me tomo un anís, lloro un poquito… bueno, ¡no es lo mismo que si fueran parientes!...

JM: ¡No, claro!

CN: … pero yo la paso bien igual. El Arnolfo nunca me quiso acompañar, ¡no le gustaban los velorios! ¡Tenía cada manía! Él era así, poco demostrativo; pero me quería ¿eh?, me era fiel.

JM: Ahora que dice manía…. un pretendiente que tuve, era sargento del ejército y tenía la manía de la disciplina. Una vez llegué tarde a una cita y me tuvo media hora haciendo salto de rana y cuerpo a tierra.

CN+JM: Se oye el canto del arroyo
en la orilla humedecida
glu glu glu glu glu-glu
glu glu glu glu glu-glu.

Confesaste tu pasión,
me ofreciste nueva vida...

CN: Nueva vida… ¡Año nuevo, vida nueva!
La verdad es que tengo tantos lindos recuerdos del Arnolfo…
Me acuerdo de una vez... que casi se muere. Los médicos no se ponían de acuerdo.

JM: Ah, ¡como siempre!

CN: Uno decía que era el hígado, otro que el corazón, otro que los riñones...

JM: Sí, sí, los médicos siempre discutiendo por menudencias.

CN: Lo tuvieron que operar de urgencia, de una peritonitis aguda. Estuvo muy grave.

JM: ¿Pero era grave o aguda?

CN: Ay, me acuerdo cuando salió el cirujano y me dice: "Señora, lo perdimos en la operación"

JM: Ay Clarita, ¡qué momento!

CN: Por suerte lo encontraron enseguida. Se había escapado del quirófano.
¿Sabe cómo hicieron para encontrarlo?

JM: No

CN: Fueron siguiendo la sonda. Se había escondido en la sala de enfermeras.

JM: Ay… ¡qué pícaro!

CN: ¡Tenía cada manía el Arnolfo! Él era así, poco demostrativo, era… medio imbécil; pero me quería ¿eh?, me era fiel.
Al final lo agarraron entre varios y lo operaron. Ay, cuando salió el médico y me dice: "Señora, su marido estuvo a punto de morirse", yo le dije: "No se preocupe, doctor… otra vez será"

JM: Ay, hablando de doctores, había un muchacho que era veterinario, que también estaba interesado en mí.

CN: ¿Un veterinario? ... tendría un interés científico.
Ay, eso me hace acordar el día que me lo trajeron al Arnolfo, ¡se había caído del caballo! Yo, con el apuro, me equivoqué y lo llevé a una clínica para la caída del cabello… el pobre se había fracturado el cráneo.

JM: ¿Y qué le hicieron?

CN: Un masaje capilar

JM: ¡Ay, ahora que dice cráneo me hizo acordar! Me tiene que dar la receta del flan de coco.

CN: Pero sí, querida, ¿para qué la quiere?

JM: Lo quiero hacer esta noche. Invité a cenar a Gutiérrez, el pedicuro.
¡Hay que seguir viviendo!

CN+JM: Me declaraste tu afecto
pero luego me olvidaste...

CN: Nunca me voy a olvidar la noche aquella cuando me lo trajeron al Arnolfo. Estaba a la miseria, pobre santo. Le pregunté al doctor: "¿será alguna comida que le cayó mal?", y va y me dice: "No señora, una cornisa que le cayó justo"

JM: ¿Cómo será Gutiérrez en privado? Como pedicuro es muy galante, siempre me dice: "Rosarito, a sus pies", "la llevo en mi corazón como una uña encarnada"

CN: "La autorización, me tiene que firmar la autorización", me dijo el doctor. Yo miré el papel y le dije: "¿Pero qué tiene que ver mi pobre Arnolfo con una autopista?, ¿eh? ¿qué tiene que ver?"

JM: Lo que me gusta del pedicuro es que es soltero, sin hijos, sin compromisos…

CN: "No señora", me dijo el doctor, "autopista no..., ¡autopsia!". Y yo le dije: "y bueno, hágala, total, mal no le puede hacer"

JM: No quiero saber nada con, divorciados, viudos, y mucho menos, casados.
Ya tuve una aventura con uno y estuvo muy bien. Fueron años de encuentros apasionados, pero ahora nunca más. ¡Arnolfo hubo uno solo!

CN: ¿Cómo dijo, Rosarito?

JM: No, digo que, hay que seguir viviendo.

CN: Es como usted dice, Rosarito, hay que seguir viviendo.

JM: Es como usted dice que yo digo, hay que seguir viviendo.

CN+JM: Viva la vida, viva el amor
y la pasión juvenil.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Esta obra formó parte de los espectáculos:

"Humor dulce hogar" (1985)
"Lutherapia" (2008)

Videograbación:
DVD 6 "Humor Dulce Hogar"
DVD 14 "Lutherapia"


Formación:

M. Mundstock: Murena
D. Rabinovich: Ramírez

C. Núñez Cortés: Clarita
piano, percuhero
, voz

J. Maronna: Rosarito
cellato, percusilla, tamburete, voz

Versión del día del estreno


Curiosidad:
"...Un chiste entre amigos, una anécdota, un comentario inofensivo pueden terminar convertidos en parte del programa. "Pasión bucólica", aquel diálogo crepuscular entre dos ancianas (Clarita y Rosarito) nació a partir de una rutina de Maronna, que solía imitar a su tía, quintaesencia de la tía santurrona, solterona y bondadosa. Mientras se vestía en los camerinos, a Maronna la daba a veces por hablar como la tía. Pero no hay tía que no tenga una vecina, y Núñez acabó siendo la segunda tía, que añoraba a su difunto Arnolfo. El nombre era real: provenía de un tío político de Núñez que había pasado a mejor vida. De vez en cuando Mundstock se convertía en tercera tía. Y un día se convirtió en algo más: en libretista de una escena entre dos viejitas amigas. Pocos días después, el texto tenía música y formaba parte del espectáculo de 1985..."

"Les Luthiers de la L a la S" / Daniel Samper

Les Luthiers online