Pasión Bucólica
(Vals geriátrico)

Versión teatral "Lutherapia"
Teatro Astengo, Rosario, 22 de Agosto de 2008

(...)

CN: ¡Cuánto polvo, cuánto polvo!
Una se mata limpiando y no luce; dieciocho años hace que tengo la casa cerrada y sigue entrando polvo, sigue entrando polvo... Y para colmo ya está por llegar Rosarito, que se fija en todo.

(timbre)

Esa debe ser Rosarito. Adelante querida, adelante...

JM: Hola Clarita ¿cómo está?

CN: ¿Cómo le va, querida, pero qué bien que se la ve...

JM: ¿Cómo está?

CN: Déjeme que la mire, ¡ah! pero qué divina que está, querida...

JM: ... se cambió el peinado...

CN: ... pero que maravilla ese trajecito sastre que ha traído...

JM: ... ay, ese collar de perlas cultivadas es una belleza...

CN: ... qué lindos los zapatitos que tiene, querida, qué maravilla, se ha afeitado el bigote...

JM: Le traje unas masitas.

CN: Ay, querida, no se hubiera molestado. Que lindas, que maravilla…
Cuanto hacía que no venía a hacer música conmigo.

JM: Es verdad tendría que juntarnos a tocar más a menudo.
Ay... cambió los muebles de lugar.

CN: Ah sí. ¿Cómo se dio cuenta?

JM: Y, ahí donde está el perchero había otra cosa.

CN: ¡Ay, tiene razón! Claro, ahí estaba el sillón de mi difunto marido, el Arnolfo.
Y sí lo saqué.

JM: Sacó al sillón.

CN: No, saqué al difunto. Lo llevé de nuevo a la bóveda. Una no puede vivir aferrada a los recuerdos. En el verano es mejor que esté en la bóveda, ahí está más fresquito.

JM: Hace muy bien, hay que seguir viviendo.

CN: ¿Se acuerda cómo le gustaba nuestra música? Había algo en la música que le fascinaba.

JM: ¿Qué sería no? Porque era sordo como una tapia.

CN: Cuando yo tocaba el piano, él se quedaba horas conmigo fascinado, a pesar de su sordera.

JM: Gracias a su sordera.

CN: Se quedaba horas quietito, quietito, con decirle que cuando se murió, nos dimos cuenta tres días después.
En fin Rosarito ¿Qué le parece si tocamos alguna canción, eh?

JM: Ay sí Carita, hay que seguir viviendo. A ver cuál tiene para hoy.

CN: Esta es divina, esta es divina. A ver ¿la sabe?

JM: A ver, esta... sí

CN: Ay, qué suerte que la sabe.

JM: No la sé.

CN: ¿Cómo? ¿no dijo "esta sí"?

JM: No, no, no, no, estaba leyendo el título... "Ésta-sis... de amor", no la sé.
¿Y esta otra? "Pasión bu-co-lí-ca".

CN: Sí, esa es divina, pero le falta el acento.

JM: Ah..."Pásion bucolíca".

CN: Un, dos, tres, un, dos...

CN+JM: En estos bellos jardines
sopla una brisa de vida.
Quiero olvidar para siempre
las ilusiones perdidas...

JM: Ah... hablando de perdidas... ¿sabe que se casó la Betty?

CN: ¿La Betty? La Betty más que una perdida es una encontrada. Porque se encontraba con todos los hombres del barrio.

JM: Se casó con el farmacéutico, un solterón que le lleva 35 años, ah y le cuento que se casó de blanco.

CN: ¿De blanco...?

JM: El color de la virginidad

CN: ¿De blanco...? La Betty de blanco. ¡Que descarada!

JM: No, no, no, el farmacéutico se casó de blanco.

CN+JM: El canto de los pajaritos
inflamando nuestros pechos
Piu piu piu pi-pío
Piu piu piu pi-pío.
Crisantemos y malvones,
musgos, líquenes, y helechos...

CN: Helechos, hablando de helechos... nunca me voy a olvidar lo que me dijo el Arnolfo en el lecho de muerte

JM: Ay, ¿qué le dijo?

CN: "Vieja, traeme un sánguche de mortadela".

JM: ¿Y cómo? ¿Estando tan mal?

CN: No, si estaba perfectamente.

JM: ¿No dijo "lecho de muerte"?

CN: Ah, no, no. Lo que pasa es que el Arnolfo, a nuestra cama matrimonial, le llamaba "el lecho de muerte".

JM: ¿Por qué?

CN: Porque decía que era la muerte de sus ilusiones. Sí, el Arnolfo era así, poco demostrativo, pero me quería, me era fiel.
Y usted Rosarito ¿Nunca pensó en casarse? ¿Nunca estuvo de novia?

JM: Ay, tuve muchos pretendientes, pero novio, lo que se dice novio, no. Tuve mala suerte. El que estuvo muy enamorado de mí, era Pascual, el hermano de una amiga.

CN: ¿Ah sí?

JM: Una vez me mandó una cartita citándome en una confitería, pero, que tonta, me equivoqué de hora y cuando llegué él ya se había ido.
La segunda vez me fijé bien la hora y me equivoqué de día.
Hasta que por fin la tercera vez, me fijé bien la hora y el día, y me equivoqué de confitería.

CN: ¿Pero a usted le gustaba el muchacho?

JM: No sé, nunca llegué a conocerlo.

CN+JM: Los querubines beatos,
que por nosotros velaban...

CN: Hablando de velar, hoy fui a tres velorios

JM: ¿Todo conocidos suyos?

CN: No, ninguno. Sabe lo que pasa, yo me fijo en el diario en las necrológicas y voy a todos los velorios que puedo, entro, saludo, les doy el pésame, me tomo un anís, lloro un poquito. No es lo mismo que si fueran parientes... pero yo la paso bien igual.
El Arnolfo nunca me quiso acompañar… ¡No le gustaban los velorios! Tenía cada manía, él era así, poco demostrativo, pero me quería, me era fiel.

JM: Ahora que dice manía, con el que nos vimos un par de veces fue con Eustaquio Rodríguez, que era sargento del ejército, y él tenía la manía de la disciplina. Un día llegue tarde a una cita y me tuvo media hora haciendo salto de rana.

CN+JM: Se oye el canto del arroyo
en la orilla humedecida
glu glu glu glu glu-glu
glu glu glu glu glu-glu.
Confesaste tu pasión,
me ofreciste nueva vida...

CN: La verdad Rosarito, tengo tantos lindos recuerdos del Arnolfo, me acuerdo de una vez que casi se muere. Los médicos no se ponían de acuerdo.

JM: Ah, como siempre.

CN: Uno decía que era el hígado, otro que el corazón, otro que los riñones...

JM: Ah, sí, sí, sí, los médicos siempre discutiendo por menudencias.

CN: Lo tuvieron que operar de urgencia, de una peritonitis aguda. Estuvo muy grave.

JM: Ay, pero en qué quedamos, ¿era grave o aguda?

CN: Ay, me acuerdo cuando salió el cirujano y me dice: "Señora, lo perdimos en la operación".

JM: Ay Clarita ¡qué momento!

CN: Por suerte lo encontraron enseguida. Se había escapado del quirófano.

JM: Ah.

CN: ¿Sabe cómo hicieron para encontrarlo?

JM: No.

CN: Fueron siguiendo la sonda. Se había escondido en la sala de enfermeras.

JM: ¡Ay, qué pícaro!

CN: Tenía cada manía el Arnolfo. Él era así, poco demostrativo, medio imbécil, pero me quería , me era fiel. Al final lo agarraron entre varios y lo operaron. Cuando terminó la operación, el cirujano me dice: "Señora, su marido estuvo a punto de morir" y yo le dije: Y bueno doctor, no se preocupe, otra vez será.

JM: Uy, otro que estuvo interesado en mí fue Ricardito Gonzales, el veterinario.

CN: ¿Un veterinario?

JM: Sí

CN: Tendría un interés científico.

JM: Un maleducado, cuando nos presentaron yo le di la mano y él me revisó los dientes.

CN: Ay Rosarito eso me recuerda el día que me lo trajeron al Arnolfo, se había caído del caballo, yo con el apuro me equivoqué y lo llevé a una clínica para la caída del cabello.
El pobre se había fracturado el cráneo.

JM: ¿Y qué le hicieron?

CN: Un masaje capilar.

JM: Ay Clarita, ¡Me hizo acordar! Me tiene que dar la receta del flan de coco.

CN: Ay sí, querida ¿para qué la quiere?

JM: La quiero hacer esta noche.

CN: ¿Esta noche? ¿Por qué?

JM: Es que invite a cenar a Gutiérrez el pedicuro.

CN+JM: Me declaraste tu afecto
pero luego me olvidaste...

CN: Nunca me voy a olvidar la noche aquella cuando me lo trajeron al Arnolfo. Estaba a la miseria, pobre santo. Le pregunté al doctor ¿será alguna comida que le cayó mal? Y va y me dice: "No señora, fue una cornisa que le cayó justo".

JM: ¿Cómo será Gutiérrez en privado? Como pedicuro es muy galante, siempre me dice: "Rosarito, a sus pies, la llevo en mi corazón como una uña encarnada".

CN: "La autorización, me tiene que firmar la autorización", me dijo el doctor. Yo miré el papel y le dije: ¿Pero qué tiene que ver mi pobre Arnolfo con la autopista? ¿Eh?

JM: Lo que me gusta del pedicuro es que es soltero como yo, sin hijos, sin compromisos.

CN: "No señora", me dijo el doctor, "autopista no..., autopsia". Y yo le dije: Y bueno, hágala, total, mal no le puede hacer. Y ahí nomás me puse a pensar en los detalles del funeral, sí, esas cosas hay que organizarlas bien, a lo grande: Solo se muere una vez.

JM: No quiero saber nada con divorciados, viudos y mucho menos casados. Ya tuve una aventura con un casado una vez. En su momento estuvo bien, fueron años de apasionados encuentros, pero ahora nunca más. Arnolfo hubo uno solo.

CN: ¿Cómo dijo Rosarito?

JM: No, nada Clarita, digo que una no puede vivir aferrada a los recuerdos, hay que seguir viviendo.

CN: Es como usted dice Rosarito, hay que seguir viviendo.

JM: Es como usted dice que yo digo, hay que seguir viviendo.

CN+JM: Viva la vida, viva el amor,
y la pasión juvenil.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Esta obra formó parte de los espectáculos:

"Humor dulce hogar" (1985)
"Lutherapia" (2008)

Videograbación:
DVD 6 "Humor Dulce Hogar"
DVD 14 "Lutherapia"


Formación:

C. Núñez Cortés: Clarita/ piano, percuhero
, voz
J. Maronna: Rosarito/ cellato, percusilla, tamburete, voz

Versión de la videograbación


Curiosidad:
"...Un chiste entre amigos, una anécdota, un comentario inofensivo pueden terminar convertidos en parte del programa. "Pasión bucólica", aquel diálogo crepuscular entre dos ancianas (Clarita y Rosarito) nació a partir de una rutina de Maronna, que solía imitar a su tía, quintaesencia de la tía santurrona, solterona y bondadosa. Mientras se vestía en los camerinos, a Maronna la daba a veces por hablar como la tía. Pero no hay tía que no tenga una vecina, y Núñez acabó siendo la segunda tía, que añoraba a su difunto Arnolfo. El nombre era real: provenía de un tío político de Núñez que había pasado a mejor vida. De vez en cuando Mundstock se convertía en tercera tía. Y un día se convirtió en algo más: en libretista de una escena entre dos viejitas amigas. Pocos días después, el texto tenía música y formaba parte del espectáculo de 1985..."

"Les Luthiers de la L a la S" / Daniel Samper

Les Luthiers online